National Eating Disorders Association
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Un Batido de Amor Propio

Daniela Ortiz

En el mundo de hoy, nos encontramos bombardeados con información sobre cómo debemos cuidar nuestros cuerpos. Constantemente vemos los últimos ejercicios, diferentes tipos de planes de comidas, opciones de alimentos, rutinas de ejercicios, etc. y, a veces, es difícil mantenerse al día.

Por esta razón, creo que es importante compartir que no se trata de seguir las tendencias o ser absorbido por la opinión de la gente; más bien, debemos desarrollar nuestra propia voz y determinar qué funciona para nosotros. Decidí que ya no quería seguir a otros ni leer lo que funcionaba para otros; en cambio, decidí comenzar a escuchar mi cuerpo, lo que le gustaba, lo que no le gustaba, lo que lo hacía sentir bien y lo que lo hacía sentir no tan bien. Decidí cambiar mis días, pero sin darme cuenta este cambio se ha convertido en un estilo de vida. Mi estilo de vida ahora se basa en dos palabras simples: amor propio.

Este nuevo estilo de vida consiste en escuchar mi cuerpo, nutrirlo, moverme a mi propio ritmo y encontrar nuevas formas de desafiar mi cuerpo y mi mente. En lugar de dejar que la ansiedad y la sociedad determinen cómo debería ser o comer, dejo fluir mis emociones y doy permiso a mi cuerpo para indicarme qué necesita para el día. Tal vez en algunos días, necesite disfrutar un poco de mi helado favorito, y quizás en otros días necesite mover mi cuerpo. Ya no callo mi voz interna; la escucho y la dejo elegir lo mejor para mí y no para los demás.

Este ha sido un desafío que me ha puesto a prueba a diario porque que implica sumergirme para enfrentar mis propias limitaciones y derribar los muros que me impiden realizar cambios reales y satisfactorios. Va más allá de obtener abdominales y trasero mas tonificado. Este es un cambio de estilo de vida que me desafía a deshacerme de mis viejas creencias y encontrar nuevas formas de lidiar con mis miedos mientras sigo construyendo un nuevo camino. No solo estoy trabajando en mí mismo para mantenerme físicamente saludable, sino que también estoy trabajando para desarrollar una mejor relación conmigo que me permita elegir nuevas formas de pensar, relacionarme con los demás y, por supuesto, elegir alimentos que me nutran y me mantengan satisfecha.

Algunas veces tomamos decisiones sin saber las consecuencias que pueden tener en nuestro cuerpo y mente. A medida que nos conocemos a nosotros mismos, comenzamos a identificar cómo podemos comenzar a cuidar mejor nuestro cuerpo y mente. Comenzamos a identificar el tipo de pensamientos que necesitamos agregar a nuestros días o los hábitos que debemos eliminar. Comenzamos a ser más conscientes de los alimentos que nuestro cuerpo tolera y el tipo de rutinas que nos ayudan a lograr resultados efectivos. Comenzamos a explorar diferentes estrategias que nos ayudan a aumentar nuestra motivación y fortalecer nuestra mentalidad.

La motivación siempre viene desde adentro, y elegir actividades y rutinas que sean flexibles y realistas también es parte del proceso. Parte de este nuevo estilo de vida es poder desafiarme todos los días físicamente, mentalmente y emocionalmente saliéndome de mi zona de confort y derribando mis viejas formas de enfrentar la vida. ¿Puedo lograrlo todos los días? ¡NO! Pero ya no me castigo, porque he aprendido a ser paciente conmigo mismo y a entender que está bien tener un día horrible, siempre y cuando aprenda de él y haga que el día siguiente sea grandioso.

He aprendido que por medio de mi desorden alimenticio me relacioné con la vida. Aprendí que mis hábitos alimenticios reflejan mi estado emocional. Comencé a observar los tipos de alimentos que comía cuando estaba triste, enojado, feliz, ansioso, etc., y me di cuenta de que las opciones siempre variaban. Parte de este proceso es estar bien y sentirse cómodos con lo que encuentres a lo largo del camino, porque la única forma de lograr cambios duraderos y satisfactorios es a través de la autoaceptación. No hay nada más efectivo que el amor propio. Ese es el comienzo de cualquier cambio de estilo de vida. Esté dispuesto a amarse a usted mismo y el resto comenzará a caer en su lugar, tal vez no en un día, pero cada paso individual hace la diferencia.

A veces tenemos que poner nuestro pequeño ego en alto y nutrir un poco más nuestra alma. A veces solo necesitamos escuchar nuestra voz interior y seguirla. No se trata de la imagen que construimos físicamente, sino de los cambios internos que estamos logrando y de cómo comienzan a reflejarse sin esfuerzo.

El cuerpo perfecto no existe, y poco a poco he entendido que el número en una escala o el tamaño de mis jeans nunca va a medir mi autoestima. Nunca será sobre las horas entrenadas en el gimnasio o el número de repeticiones. Descubrí que escuchar mi voz interior es lo que me ayuda a determinar lo que mi cuerpo necesita.

Me he dado cuenta de que el único batido que necesito en mi vida se llama amor propio, porque me ha ayudado a aumentar el tamaño de mi sonrisa, reducir mis inseguridades y aumentar mi sentido de gratitud.

Mi historia con mi trastorno alimenticio empezo en la secundaria y aunque el tiempo ha pasado, hay cosas que a veces aparecen y persisten, y eso está bien, porque no se trata de cuán rápido puedes recuperarte, sino de cuánto estas dispuesta a perdonarte y amarte a lo largo del proceso. Cuando se trata de sanar nunca hay días libres, y algunas veces el pasado vuelve a tocar tu puerta. Todo se trata de la voluntad de superar el desafío de liberarte y volar en una nueva dirección.

El amor propio es una decisión de todos los dias y todo comienza con un pensamiento, y es por eso que elijo ser yo y elijo vivir.

Daniela es una estudiante de salud mental de 25 años en entrenamiento. Actualmente, ella está desarrollando un espacio de motivación y apoyo a través de Instagram para alentar a las mujeres a alimentar sus cuerpos y mentes al tomar conciencia de sí mismas y encontrar fortaleza entre las sombras de la vida. Ella es apasionada por la escritura y comparte sus palabras a través de su blog en español e inglés: eljardinenmi.wordpress.com @eljardinenmi

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